EL CUERPO COMO EJE Y ORIGEN DEL ESPACIO 

Paula A, Beltrán Mora

(Primer Ensayo)

 

En la lectura de Schmarsow hay algo que me tocó de inmediato: la sensación de que nuestro propio cuerpo por decirlo de alguna manera tan cotidiano, tan silencioso; está en el centro de cualquier forma de entender la arquitectura. No porque el cuerpo “use” los edificios, sino porque, según él, la arquitectura nace justamente de cómo experimentamos el espacio desde ese cuerpo. Suena intuitivo, pero la manera en que lo formula es más radical: somos nosotros, con nuestra verticalidad, nuestros desplazamientos, nuestras miradas, quienes organizamos el espacio. Y la arquitectura, antes que nada, traduce esa experiencia en forma construida. Por eso me llamó la atención su frase de que las coordenadas del espacio “se interceptan en nuestro cuerpo” me hizo pensar que no se trata de un simple recurso retórico, sino del núcleo de su teoría.

Desde ahí, todo el texto empieza a cobrar un sentido distinto. Schmarsow no está tratando de dar una definición técnica de arquitectura ni de delimitar funciones profesionales. Está buscando el origen, casi la génesis psicológica del acto arquitectónico. Y para explicarla, se aleja de las concepciones de su época en las que se entendía la arquitectura como un “arte de construcción” o como una simple “envoltura” aplicada sobre una estructura; para afirmar que su esencia está en la creación del espacio interior. El autor menciona con contundencia que la arquitectura es la Raumgestalterin, la “creadora de espacio”, y que esa capacidad solo puede comprenderse si volvemos a la experiencia corporal que produce la sensación de espacialidad. Ahí aparece su idea de la “forma intuida del espacio”, que según él se genera a partir de la visión, del movimiento, del equilibrio, de la relación muscular con el entorno.

Lo interesante es que esta idea no se presenta como un concepto suelto, sino como el hilo conductor del texto. Cuando explica que el cuerpo humano funciona como eje vertical y punto de referencia, o que la profundidad del espacio surge del caminar y del mirar hacia adelante, está diciendo que la arquitectura imita o prolonga esa organización corporal. Esto, para mí, conecta directamente con la hipótesis del curso: que los cambios de paradigma arquitectónico no se entienden solo por transformaciones técnicas o estéticas, sino por nuevas formas de comprender el cuerpo y su modo de habitar. Schmarsow parece estar captando ese giro mucho antes de que la fenomenología lo formalizara: el espacio no es una abstracción, sino una experiencia vivida.

Frente a esta idea, me encuentro con varias reacciones. Por un lado, me convence y me resulta sugerente pensar el espacio desde el cuerpo, pues obliga a una mirada más sensible sobre los modos de habitar y abre preguntas éticas sobre quiénes pueden habitar y cómo. Además, tensiona el discurso moderno que, a veces, convirtió la noción de espacio en un ideal casi matemático, olvidando o dejando de lado que la percepción puede ser diversa. Pero también me deja una duda: ¿hasta qué punto el cuerpo del que habla Schmarsow es un cuerpo universal? Él lo presenta como si todas las personas compartieran la misma orientación espacial, los mismos ejes, la misma relación vertical con el mundo, y plantear el hecho de hasta que punto esa universalidad es competente, pues no todos los cuerpos se mueven igual ni perciben igual; algunos están postrados, otros difieren en altura, en capacidades sensoriales, en movilidad. Sin embargo, justo esa limitación es lo que vuelve el texto productivo: si tomamos su intuición de que la arquitectura nace del cuerpo, entonces el desafío contemporáneo es preguntarnos de qué cuerpos estamos hablando y cómo diseñamos para ellos.


Y es aquí donde el ejemplo del Sanatorio de Paimio de Alvar Aalto aparece casi de manera natural, porque responde justamente a esa pregunta. Aalto toma muy en serio la premisa de Schmarsow, pero la desplaza hacia un cuerpo concreto: el cuerpo enfermo. En Paimio, el espacio no se organiza desde un sujeto erguido que avanza, sino desde un paciente recostado que pasa horas mirando el techo. Aalto rediseña ese techo para evitar el deslumbramiento; ajusta la altura de las ventanas para que, tumbado, el paciente pueda ver el bosque; orienta la habitación para que la luz llegue suavemente. Todo eso me remite directamente a la frase de Schmarsow en la que dice que el espacio arquitectónico es una “envolvente para nuestros cuerpos”. La diferencia es que Aalto se pregunta qué significa esa envolvente cuando el cuerpo ya no puede sostener su eje vertical.

Además, cuando pienso en Paimio desde el texto, noto algo más profundo: la arquitectura no solo traduce la experiencia corporal, sino que también encarna valores colectivos. En el sanatorio, esa envolvente espacial expresa una idea de cuidado público; es un edificio que entiende la salud como un bien común. Y eso conecta con otra intuición que aparece casi al final de Schmarsow, cuando afirma que la arquitectura produce “condiciones tangibles de entidades ideales” como la justicia o el saber. Aalto, sin declararlo teóricamente, construye la versión espacial de la salud como derecho.

Por eso me parece que Paimio no es simplemente un ejemplo que ilustra una teoría, sino un lugar donde la tesis de Schmarsow de alguna manera se vuelve más compleja y política. La relación cuerpo–espacio deja de ser un ejercicio perceptivo y se convierte en una responsabilidad.

Finalmente, lo que queda después de leer a Schmarsow y pensar en Paimio no es una definición de arquitectura, sino una invitación a mirar con más atención cómo vivimos los espacios. Su insistencia en que todo parte del cuerpo no me parece un límite, sino un punto de arranque fértil: entender qué siente un cuerpo cuando entra, cuando mira, cuando descansa, cuando se enferma. Aalto lo entendió al diseñar para cuerpos frágiles nosotros, quizá, podemos entenderlo ampliando la sensibilidad hacia cuerpos diversos, cambiantes, inesperados. La arquitectura, vista así, no solo da forma al espacio: acompaña la vida que lo atraviesa.

 

Referencias:

·       Schmarsow, A. (n.d.). La esencia de la creación arquitectónica.

·       Sanatorio antituberculoso Paimio. (2024, February 28). Retrieved December 3, 2025, from WikiArquitectura website: https://es.wikiarquitectura.com/edificio/sanatorio-antituberculoso-paimio/

·       Ferreira, D. B. (2025, February 7). Healing Through Design: The Story Behind Alvar Aalto’s Paimio Sanatorium. Retrieved December 3, 2025,: https://www.archdaily.com/1026212/healing-through-design-the-story-behind-alvar-aaltos-paimio-sanatorium

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