EL CUERPO COMO EJE Y ORIGEN DEL ESPACIO
(Primer
Ensayo)
En la lectura de Schmarsow hay algo que me tocó
de inmediato: la sensación de que nuestro propio cuerpo por decirlo de alguna manera
tan cotidiano, tan silencioso; está en el centro de cualquier forma de entender
la arquitectura. No porque el cuerpo “use” los edificios, sino porque, según
él, la arquitectura nace justamente de cómo experimentamos el espacio desde ese
cuerpo. Suena intuitivo, pero la manera en que lo formula es más radical: somos
nosotros, con nuestra verticalidad, nuestros desplazamientos, nuestras miradas,
quienes organizamos el espacio. Y la arquitectura, antes que nada, traduce esa
experiencia en forma construida. Por eso me llamó la atención su frase de que
las coordenadas del espacio “se interceptan en nuestro cuerpo” me hizo pensar
que no se trata de un simple recurso retórico, sino del núcleo de su teoría.
Desde ahí, todo el
texto empieza a cobrar un sentido distinto. Schmarsow no está tratando de dar
una definición técnica de arquitectura ni de delimitar funciones profesionales.
Está buscando el origen, casi la génesis psicológica del acto arquitectónico. Y
para explicarla, se aleja de las concepciones de su época en las que se entendía
la arquitectura como un “arte de construcción” o como una simple “envoltura”
aplicada sobre una estructura; para afirmar que su esencia está en la creación
del espacio interior. El autor menciona con contundencia que la arquitectura es
la Raumgestalterin, la “creadora de
espacio”, y que esa capacidad solo puede comprenderse si volvemos a la
experiencia corporal que produce la sensación de espacialidad. Ahí aparece su
idea de la “forma intuida del espacio”, que según él se genera a partir de la
visión, del movimiento, del equilibrio, de la relación muscular con el entorno.
Lo interesante es
que esta idea no se presenta como un concepto suelto, sino como el hilo
conductor del texto. Cuando explica que el cuerpo humano funciona como eje
vertical y punto de referencia, o que la profundidad del espacio surge del
caminar y del mirar hacia adelante, está diciendo que la arquitectura imita o
prolonga esa organización corporal. Esto, para mí, conecta directamente con la
hipótesis del curso: que los cambios de paradigma arquitectónico no se
entienden solo por transformaciones técnicas o estéticas, sino por nuevas
formas de comprender el cuerpo y su modo de habitar. Schmarsow parece estar
captando ese giro mucho antes de que la fenomenología lo formalizara: el
espacio no es una abstracción, sino una experiencia vivida.
Frente a esta idea,
me encuentro con varias reacciones. Por un lado, me convence y me resulta
sugerente pensar el espacio desde el cuerpo, pues obliga a una mirada más
sensible sobre los modos de habitar y abre preguntas éticas sobre quiénes
pueden habitar y cómo. Además, tensiona el discurso moderno que, a veces,
convirtió la noción de espacio en un ideal casi matemático, olvidando o dejando
de lado que la percepción puede ser diversa. Pero también me deja una duda:
¿hasta qué punto el cuerpo del que habla Schmarsow es un cuerpo universal? Él
lo presenta como si todas las personas compartieran la misma orientación
espacial, los mismos ejes, la misma relación vertical con el mundo, y plantear
el hecho de hasta que punto esa universalidad es competente, pues no todos los
cuerpos se mueven igual ni perciben igual; algunos están postrados, otros
difieren en altura, en capacidades sensoriales, en movilidad. Sin embargo,
justo esa limitación es lo que vuelve el texto productivo: si tomamos su
intuición de que la arquitectura nace del cuerpo, entonces el desafío contemporáneo
es preguntarnos de qué cuerpos estamos hablando y cómo diseñamos para ellos.
Y es aquí donde el
ejemplo del Sanatorio de Paimio de Alvar Aalto aparece casi de manera natural,
porque responde justamente a esa pregunta. Aalto toma muy en serio la premisa
de Schmarsow, pero la desplaza hacia un cuerpo concreto: el cuerpo enfermo. En
Paimio, el espacio no se organiza desde un sujeto erguido que avanza, sino
desde un paciente recostado que pasa horas mirando el techo. Aalto rediseña ese
techo para evitar el deslumbramiento; ajusta la altura de las ventanas para
que, tumbado, el paciente pueda ver el bosque; orienta la habitación para que
la luz llegue suavemente. Todo eso me remite directamente a la frase de
Schmarsow en la que dice que el espacio arquitectónico es una “envolvente para
nuestros cuerpos”. La diferencia es que Aalto se pregunta qué significa esa
envolvente cuando el cuerpo ya no puede sostener su eje vertical.
Además, cuando pienso en Paimio desde el texto, noto algo más profundo: la arquitectura no solo traduce la experiencia corporal, sino que también encarna valores colectivos. En el sanatorio, esa envolvente espacial expresa una idea de cuidado público; es un edificio que entiende la salud como un bien común. Y eso conecta con otra intuición que aparece casi al final de Schmarsow, cuando afirma que la arquitectura produce “condiciones tangibles de entidades ideales” como la justicia o el saber. Aalto, sin declararlo teóricamente, construye la versión espacial de la salud como derecho.
Por eso me parece
que Paimio no es simplemente un ejemplo que ilustra una teoría, sino un lugar
donde la tesis de Schmarsow de alguna manera se vuelve más compleja y política.
La relación cuerpo–espacio deja de ser un ejercicio perceptivo y se convierte
en una responsabilidad.
Finalmente, lo que queda después de leer a
Schmarsow y pensar en Paimio no es una definición de arquitectura, sino una
invitación a mirar con más atención cómo vivimos los espacios. Su insistencia
en que todo parte del cuerpo no me parece un límite, sino un punto de arranque
fértil: entender qué siente un cuerpo cuando entra, cuando mira, cuando
descansa, cuando se enferma. Aalto lo entendió al diseñar para cuerpos frágiles
nosotros, quizá, podemos
entenderlo ampliando la sensibilidad hacia cuerpos diversos, cambiantes,
inesperados. La arquitectura, vista así, no solo da forma al espacio: acompaña
la vida que lo atraviesa.
Referencias:
·
Schmarsow, A. (n.d.). La esencia de la
creación arquitectónica.
·
Sanatorio
antituberculoso Paimio. (2024, February 28). Retrieved December 3, 2025, from
WikiArquitectura website:
https://es.wikiarquitectura.com/edificio/sanatorio-antituberculoso-paimio/
·
Ferreira, D. B. (2025,
February 7). Healing Through Design: The Story Behind Alvar Aalto’s Paimio
Sanatorium. Retrieved December 3, 2025,:
https://www.archdaily.com/1026212/healing-through-design-the-story-behind-alvar-aaltos-paimio-sanatorium



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